La revisión del piso al salir: cómo dejarlo y cómo hacerla
Guía práctica para inquilinos y propietarios: preparar la vivienda, hacer la visita final con fotos y un documento firmado y tratar las discrepancias.
El último día de un alquiler suele ser el más tenso de toda la relación entre inquilino y propietario. Hasta entonces todo ha ido razonablemente bien y, de repente, aparecen una mancha en el suelo, unos agujeros en la pared y una conversación incómoda. La buena noticia es que casi todas esas discusiones se evitan con dos cosas: preparar bien la salida y hacer la revisión juntos, con calma y por escrito.
Vaciar de verdad es vaciar del todo
Parece obvio, pero es uno de los motivos de queja más habituales. Antes de la visita final conviene repasar:
- Los muebles y electrodomésticos que trajo el inquilino, aunque estén en buen estado.
- El trastero, el garaje, la terraza y los altillos, que se olvidan casi siempre.
- La basura, incluida la voluminosa, que no debería quedarse en el portal ni junto al contenedor.
- Las cosas que se dejan "por si le sirven al siguiente": mejor preguntar antes; lo que el propietario no acepte, se retira.
Limpieza a fondo, no una pasada rápida
Una vivienda limpia cambia por completo el tono de la visita. Merece la pena dedicar tiempo a la cocina (campana, horno, juntas, dentro de los armarios), al baño (cal, mampara, silicona), a ventanas, persianas y rodapiés, y a los desagües. Si el presupuesto lo permite, una limpieza profesional suele salir más barata que la discusión posterior.
Qué es desgaste normal y qué es un daño
Vivir en una casa la desgasta, y eso entra dentro de lo esperable: pintura apagada, marcas leves de los muebles, grifería con cal. Otra cosa distinta es un cristal roto, una puerta descolgada o una encimera quemada. En medio hay una zona gris que se resuelve mejor arreglando lo pequeño y avisando de lo grande.
Los arreglos razonables antes de entregar llaves suelen ser los mismos: tapar los agujeros de taladro con masilla y lijar, retirar adhesivos, ganchos y soportes, cambiar bombillas fundidas y reunir todas las llaves, mandos y tarjetas, copias incluidas. Si se pintó una pared de un color distinto al original, lo lógico es preguntar si se deja así o se devuelve al tono de partida.
Un apunte honesto: un apaño mal hecho suele molestar más que el desperfecto original. Si algo se rompió, decirlo antes de la visita evita que parezca que se intentaba disimular.
La visita final, mejor juntos
Lo ideal es que estén las dos partes, con luz de día y sin prisa. Un recorrido estancia por estancia, siempre en el mismo orden, deja poco margen a la improvisación.
- Fotos de todo, de lo que está bien y de lo dudoso, no solo de los problemas.
- Comparación con las fotos o el inventario del día de entrada, si existen.
- Lectura de los contadores y anotación de los suministros.
- Recuento de llaves, mandos y tarjetas que se entregan.
Ponerlo por escrito
Un documento sencillo firmado por ambos vale más que cualquier conversación recordada de memoria. Basta con la fecha, la dirección, quién estuvo presente, el estado por estancias, las lecturas de contadores, el número de llaves entregadas y las incidencias detectadas. Se puede firmar en papel, dos copias, o enviarlo en PDF por correo con las fotos adjuntas y la conformidad escrita de las dos partes.
Cuando hay discrepancias
No pasa nada por no estar de acuerdo en todo. Ayuda separar los hechos de las interpretaciones: una cosa es "hay una marca de 20 centímetros en la pared del salón" y otra es "has destrozado el piso". Ayuda también hablar de presupuestos o facturas reales en lugar de cifras dichas al aire, y reconocer lo propio cuando toca.
Si un punto no se cierra, se anota en el mismo documento reflejando las dos posturas y se acuerda un momento para retomarlo. Nadie tiene que decidir nada en el rellano con las maletas en la mano.
Un último consejo práctico: haz fotos el día que entras y el día que sales, desde los mismos sitios y con luz parecida. Ese par de carpetas de imágenes resuelve, sin discutir, casi todo lo que suele acabar en desacuerdo.
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